Un poquito de bronceador en la palma de la mano derecha y te la pasas por el costado izquierdo de tu espalda, otro chorrito de bronceador en la palma de tu mano izquierda y frotas tu costado derecho, pasar bronceador por toda tu columna con trazos largos, otro poco de bronceador en tu mano derecha para frotar tu hombro izquierdo hasta abajo, aplicar por tu hombro derecho bronceador con tu mano izquierda, con movimientos en forma de círculo aceitar el centro de la espalda, pasar como un parabrisas invertido bronceador de un hombro hacia otro, tratar de alcanzar con cualquier mano la parte baja de tu espalda y aplicar de arriba hacia abajo, colocar bronceador en la nuca -no olvides un automasaje-, aplicar un poco de aceite como brochazos desordenados, pasar bronceador con tu mano derecha por el lado derecho y con tu mano izquierda por tu lado izquierdo, un poco por acá, otro más por allá, repasar otra vez alguna otra parte ya aceitada...
Y siempre te quedará un trozo de espalda sin bronceador.
Una de las desventajas de ser solitario es que no puedes aplicarte bien bronceador en la espalda.
José Roberto Coppola
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