Quiero caminar más lento, quiero vivir más lento, quiero pensar más lento. Y no quiero muchas prisas. ¿Para qué? Ahora sólo quiero andar despacio. Quiero frenar la velocidad. Tomar las pausas que me dé la gana. Y continuar, pero lentamente. Quiero devorarme la percepción que da la lentitud ¿Por qué subestiman a la lentitud? Quiero perder el tiempo y a veces hasta derrocharlo. Quiero moverme con ligereza. Quiero tirarme en el piso, grama o alfombra cada vez que me provoque a hacer terapia de piso. Deseo un compás más pausado, más frenado. Quiero ser un hombre más lento. Sin urgencias, sin inmediateces, sin apuros. Quiero que los minutos sean mis aliados y no mis enemigos. Quiero vivir a mi propio ritmo.
José Roberto Coppola