jueves, 7 de febrero de 2013

Descarriado

- Debí haber sido un descarriado.
- Nunca es tarde para convertirte en uno.

José Roberto Coppola

lunes, 17 de septiembre de 2012

La caminata

Y hoy escapé y me perdí entre aceras caóticas, entre escaleras eléctricas y liberadoras, entre carros y motos rabiosas, entre cuerpos anónimos en vagones de metro, entre calles furiosas, entre asientos de autobuses con desconocidos, entre esquinas que te hacen girar a lo imprevisible. Caminé, caminé y caminé. Crucé avenidas, pasé bulevares, me adentré en callejuelas, atravesé andenes. Caminé, caminé y caminé. Huí entre mis pasos y pensamientos, entre el asfalto caliente. Dejaba atrás mucho camino y me enfrentaba a mucho camino. Compré tickets de metro y pasajes de bus. Caminé, caminé y caminé. Me fugué, por un rato, no había tiempo, no había destino, sin prisas. Libre, solo, feliz. Y después, sólo después de muchas pisadas no quise caminar más.

José Roberto Coppola

sábado, 11 de agosto de 2012

Mis abandonos

Los libros que no he leído, las horas perdidas que no recuperaré jamás, los amigos a los que no he escrito. Dejé de trotar, dejé mi último trabajo, dejé de escuchar la música de mi ipod, dejé mi blog. Dejé de comprar los periódicos los domingos, dejé de comer cereal en las mañanas, dejé de peinarme. Abandoné mis terapias de piso. Dejé de pensar en lo que había abandonado. Pero voy por mi redención.

José Roberto Coppola

sábado, 3 de marzo de 2012

Ojos cerrados

Estoy sentado en una de las sillas de la cocina. Los codos apoyados en la mesa. Escucho el murmullo perturbador de la nevera. Veo la licuadora blanca, plástica, vacía. Mi taza negra en una esquina del lavaplato. Me levanto y guardo unos platos en el estante y el eco de la losa cuando los dejó en reposo se vuelve expansivo, lacerante. Como esos ruidos que de repente encuentras violentos, tanto que pueden desquiciarte. Vuelvo a la mesa y con un codo como soporte me sujeto el mentón. Y entonces cierro los ojos. Y en la oscuridad la luz amarilla y fastidiosa del bombillo de la lámpara de techo sólo la siento en mi piel.

José Roberto Coppola

domingo, 4 de septiembre de 2011

La grieta

Sí, como una grieta que te resquebrajó por dentro y que sus fisuras se estiran lentamente en caminos arbitrarios rompiéndolo todo para ya nada dejarlo igual.

José Roberto Coppola

domingo, 17 de abril de 2011

Mis miedos atrás

Cada que me volteo para ver hacia atrás es para mirar muy bien mis miedos.

José Roberto Coppola

lunes, 11 de abril de 2011

La tristeza siempre me asalta en el momento más inesperado

Desde una lentitud pasmosa, desde un insoportable desgano doblo la ropa que voy a lavar. Tengo el fastidio metido en la piel. Allí, doblando franelas, boxers y suéteres rompo en llanto. La tristeza siempre me asalta en el momento más inesperado con lágrimas que no tienen contención. Me restriego los ojos para poder seguir doblando la ropa que luego me pondré a lavar. Pero no puedo. Debo aprender a continuar con este vacío. Apoyo la frente en la pared y cierro los ojos para ver si encuentro calma. La angustia se va aquietando y empiezo a recobrar la respiración. Poco a poco. Los pensamientos vuelven otra vez al mismo carril después del desahogo, aunque la zozobra de que la tristeza va a llegar en cualquier instante es una sensación siempre inminente.

José Roberto Coppola