sábado 14 de noviembre de 2009

Dos cupcakes a media noche

Abrí los ojos y era otra madrugada de desvelo. Solté la almohada, me levanté de la cama y fui hasta la cocina por la caja blanca que me había traído mi amiga Ana Sofía de Nueva York. La caja blanca que contenía los cupcakes de  The Magnolia Bakery. De regreso me senté en mi cama con mi pijama blanca y me empecé a comer un ponquecito. Los cupcakes de The Magnolia Bakery con sus frosting de colores pasteles se han vuelto un delirio para mí; una obsesión que me hace chupar los dedos. Recuerdo cuando me comí el primero con mi amiga Carla, hicimos la tradicional cola para entrar y nos sentamos enfrente en unos banquitos con nuestras bolsitas con cupcakes. Fue sublime. Cuando Carla vino este año me trajo unos que aunque llegaron aplastados me hicieron muy feliz. Nos comimos juntos, como dos niños, todo el frosting que vino pegado de la caja. Ahora en Caracas siempre los recuerdo. No había terminado de comerme el primero de la caja que me había llegado de la Gran Manzana cuando ya estaba eligiendo con la vista cuál sería el segundo que me comería. Al terminar de comerme el segundo cupcake, cerré la caja y la dejé encima de la cama. Me acosté con una dulce felicidad en la panza. 

José Roberto Coppola

martes 10 de noviembre de 2009

Un arco iris en mi cama

Me acosté en mi cama pensando en esa curva del arco iris que decía la canción Moon river que canta Audrey Hepburn en Desayuno en Tiffany's y que estaba escuchando en ese momento. ¿Qué habrá al final del arco iris, justo en esa curva? ¿Cómo se atraviesa ese puente de colores? ¿Quiénes pueden llegar allí? Me imaginé del otro lado del arco iris. Me sentí feliz. Allí no se podía sentir tristeza. Vi hacia atrás y supe que no podía regresar. Apreté mi almohada y empecé a llorar.

José Roberto Coppola

jueves 5 de noviembre de 2009

Desconfío en mí para confiar en mí

Sólo puedo confiar verdaderamente en mí mismo una vez que en mí he desconfiado verdaderamente.

José Roberto Coppola

lunes 2 de noviembre de 2009

Hay batallas que no me interesa dar

Hay batallas que no me interesa dar. Hay batallas que ya no me importan y dejan de convertirse en una batalla para mí. Cuando abandono una contienda me rindo y esa decisión es una victoria si sé que no voy a ganar o que ganaré más con la derrota. Me gusta saber cuándo retirarme. Quiero elegir mis propias luchas. Quiero luchar mis propias guerras

José Roberto Coppola

miércoles 28 de octubre de 2009

Terapia a ciegas



Me acosté en el suelo frío, me cubrí los ojos y no quise saber lo que venía.

José Roberto Coppola

domingo 25 de octubre de 2009

Días sin sobresaltos

Hay días en que nada me parece inminente. No hay expectativas. No hay miedos. Sobra la calma y la cordura. Vivo unos días en los que el eco no me instiga. Disfruto del purgatorio entre la felicidad y la tristeza. No hay ahora ni después. Mi memoria está haciendo una siesta. Pensar me da pereza. Son días en los que la vida es amplia, vasta, posible. Sin esfuerzos. No espero nada. Ninguna inquietud hormiguea mi piel. Días en los que la sorpresa no es una amenaza y en los que la placidez me ha embelesado y no tengo el antídoto.

José Roberto Coppola

viernes 23 de octubre de 2009

Las cenizas de los corazones quemados siguen latiendo

Arden tibias las cenizas todavía después de que la candela quemó el corazón. El aplacado y cálido reposo del polvo ondea radiactivo e invisible. Naranja, púrpura, amarillo, índigo, negro, gris, blanco. Las llamas que danzan seductoras en su propio baile ya no están. El fuego no se devora, voraz y goloso, todo. Los desgastados rescoldos se duermen. La ceniza sigue latiendo.

José Roberto Coppola