viernes, 7 de noviembre de 2008

Alfombra para tres

Magaly torcía los labios y nos lanzaba esa mirada de asco con sus ojos oscuros. No se aventuraba a arrojarse en el suelo con nosotros. Cuando Carla y yo, tirados en la alfombra de cuadros de la oficina en algo que llamamos “terapia de piso”, la invitábamos a que se uniera, ella se negaba rotundamente. No había manera de que venciera sus prejuicios contra la alfombra. Siempre alegaba la cantidad de bacterias, gérmenes, microbios o microorganismos que tenía la contaminada felpa. Carla y yo nos abrazábamos, peleábamos, reíamos a la vez que hablábamos de las más interesantes y trascendentes banalidades desde esa alfombra que Magaly rechazaba y por la cual no se dejaba seducir, aunque creo que siempre deseó arrojarse sobre ella porque a veces vacilaba para decir un “no” de inmediato. Magaly toda correcta, toda exacta, toda controlada, no claudicaba. Carla siempre le decía: “tú estás más allá del bien y del mal”. La alfombra gris no estaba en esa dimensión del “más allá”. Carla y yo tampoco lo estábamos. Un día Magaly con sus propias maneras -creo que después de nuestras insistentes y fastidiosas invitaciones- llegó con unas hojas de papel que sacó de la fotocopiadora de la oficina, las alineó en el piso en el medio de nosotros y se acostó rígida, como buscando que su cuerpo no tocara la sucia alfombra, y comenzó a hablar con nosotros sin despegar su mirada del techo. Recuerdo que Carla y yo la abrazamos. Fue un momento definitivamente memorable. Estábamos los tres compartiendo el piso. Ahora cuando Carla está lejos y me toca hacer la terapia de piso muchas veces le he buscado las hojas a Magaly para que comparta desde la alfombra conmigo. Y allí conversando nos damos cuenta, aunque no lo digamos, que la alfombra no es la misma porque Carla no está.

José Roberto Coppola

5 comentarios:

My answer: dijo...

Carla no esta ya contigo pero tal vez pueden hacer "Terapia de piso virtual" webcams + pcs = there you have it! ideas flowing from one country to the other. Buena suerte a los dos con este blog!!

Abrazos,
Nicky

Magaly dijo...

Tá bien, pues: me daba guácala, es verdad. Pero antes de que me archiven como una bitch aguafiestas, sólo haré constar en mi legítima defensa que la alfombra de nuestra oficina es genuinamente asquerosa (y cuando digo asquerosa, I mean it. Really. Mugrosa pero mal. En dos platos, los muchachitos audaces de las cuñas de Safeguard eran unos niños de pecho al lado de Carla y José Roberto, de verdaíta :S)...
Pero bueno, fue hermoso y trascendental, eso sí es cierto :). And we miss you so, darling... :/

Carla Candia y José Roberto Coppola dijo...

Nicolle. Carla y yo hemos hecho terapia de piso a distancia. Anímate a hacerla y me mandas una foto.

Cuídate mucho.

José Roberto Coppola

Carla Candia y José Roberto Coppola dijo...

Magaly lo importante fue que lo hiciste, a tu manera, pero lo hiciste.
¿Cuándo la repetimos?

Te quiero un montón.

José Roberto Coppola

yacasinosoynadie dijo...

en la distancia me uniré a su terapia…