sábado, 14 de noviembre de 2009

Dos cupcakes a media noche

Abrí los ojos y era otra madrugada de desvelo. Solté la almohada, me levanté de la cama y fui hasta la cocina por la caja blanca que me había traído mi amiga Ana Sofía de Nueva York. La caja blanca que contenía los cupcakes de  The Magnolia Bakery. De regreso me senté en mi cama con mi pijama blanca y me empecé a comer un ponquecito. Los cupcakes de The Magnolia Bakery con sus frosting de colores pasteles se han vuelto un delirio para mí; una obsesión que me hace chupar los dedos. Recuerdo cuando me comí el primero con mi amiga Carla, hicimos la tradicional cola para entrar y nos sentamos enfrente en unos banquitos con nuestras bolsitas con cupcakes. Fue sublime. Cuando Carla vino este año me trajo unos que aunque llegaron aplastados me hicieron muy feliz. Nos comimos juntos, como dos niños, todo el frosting que vino pegado de la caja. Ahora en Caracas siempre los recuerdo. No había terminado de comerme el primero de la caja que me había llegado de la Gran Manzana cuando ya estaba eligiendo con la vista cuál sería el segundo que me comería. Al terminar de comerme el segundo cupcake, cerré la caja y la dejé encima de la cama. Me acosté con una dulce felicidad en la panza. 

José Roberto Coppola

13 comentarios:

Álvaro dijo...

¡Qué rico está todo lo dulce!

Noelplebeyo dijo...

Uhmmmmm

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Cesc dijo...

Pues comerte alguno sentado en una de los numerosos bakerys de la gran manzana es algo incríble!!

Orologiaio dijo...

No hubiera sido capaz de dejar uno, solito y desamparado, y cerrar la caja.

Galán de Barrio dijo...

demasiado yankee para que mi mente sudaca pueda entenderlo, pero supongo que deben ser unos cositos muy ricos

abrazo

Hisae dijo...

Siempre se conquista por el estómago...

Un abrazo. O dos...

Randy dijo...

Qué bueno que tu vicio no sea el café... no hubieras podido dormir después del tentempié de media noche!!

Un beso!

Extranjera dijo...

El gusto por los cupcakes es otro de nuestros placeres compartidos. Cuando vengas a NY no los comemos en la misma plazita que la otra vez. Galan, te prometo que lo disfrutarias. Aparte, es que son muy lindos.

Filosofando al vacío dijo...

O será que tengo un antojo o sea forma de felicidad fue muy sugestiva.

Saludos,
Alejandro.

Lucas.- dijo...

uyy.. que bueno eso de tener algo para comer que te vuela el marote de placer... sip.

Juan dijo...

Ah noooo... ahora me diste ganas de comerlos a mi!!!!!!!!!!!!!!!
Yo recuerdo también lo ricos que son!
Con mi amigo Joe , que vive allá hemos tenido nuestros atracones con los cup! como le digo yo jejeje
gracias por recordarmelo Jose!

besos

Juancho!

Fernando García-Lima dijo...

Desde que probé esos cupcakes sueño en volver a NYC. Y ahora creo que me vuelto adicto a ese recuerdo. Esto sí que es una historia de amor.

Un abrazo

Esther dijo...

Muero por comer cupcakes, una vez intenté hacerlo y me salieron mal jejejeej.

Por que no se como hacen ese frosting que se ve GENIAL??

Bueno por lo menos pudiste descansar felìz, nos alegramos por eso ;) jeejej

Saludos!

http://estherysonya.blogspot.com/