lunes, 21 de diciembre de 2009

Cuando algo no me importa es para siempre

Muchas cosas me importan, la verdad. Un montón. A veces demasiadas. Cosas profundas y trascendentales como inmensamente banales me importan de igual manera. Pero poseo una gracia que me asusta, me sorprende y me fascina: cuando algo me deja de importar es para siempre. Sí, soy radical, soy definitivo, soy determinante. No hay manera que vuelva a sentir interés por eso que dejo de importarme. No hay forma que eso me importe otra vez. No hay posibilidad de que pueda avivar el entusiasmo. No puedo hacer nada. Es inevitable y me gusta que sea así.

José Roberto Coppola

7 comentarios:

Galán de Barrio dijo...

me parece bien :)

Majo dijo...

A mí me sucede igual. Pero es un arma de doble filo, porque cuando piensas en lo que los demás piensan, si te pones en su lugar aplicándote tu modo de ser y esa faceta de olvidar de raíz, puedes pensar que también ellos pueden olvidarte.

Y puede que no sea así.

Juan dijo...

Ah ah.. somos exactamente iguales en ese tema , asi que hoy no hay ninguna tirada de orejas jajaja

besos Jo y si no hablamos antes te deseo todo lo mejor para estas fiestas!

beso

JUANCHO!

Ginno dijo...

cualidad que todos perseguimos...

Nicolás dijo...

Que suerte tienes!

Yo puedo hacer, mediante el sentimiento, que aquello que ya no me importaba, vuelva a hacerlo.

A veces no es bueno, pero que soy flexible, es la verdad.

Tierras de Georgelott dijo...

me parece perfecto...

la voluntad de sostener en el tiempo lo que se cree, se siente... etc.

supongo q es bueno, q muestra fortaleza...

o quizá no sea más q necedad, o quizá orgullo... (quizá a veces sea bueno ver más allá... se em ocurre)

yo qué se...

que pase lindas fiestas don...

Albert Castillejos Sanz dijo...

Me siento identificado contigo amigo :))