jueves, 7 de mayo de 2009

El latir de los balcones a la medianoche

Hay algo peligroso en los balcones a la medianoche que me atrae sediciosamente. Me encanta ver la oscuridad de terciopelo a través de ellos, escuchar los latidos inquietantes del silencio a través de ellos, sentir la adultera brisa a través de ellos. A medianoche los balcones me insinúan todo su miedo y libertad, toda su demencia y vanidad, todo su arrojo y saña. A veces me detengo a ver desde las alturas toda su vastedad. Me gusta ver las noches desde los balcones, ver como las lucecitas se apagan, el aire se hace más frío, los sonidos más espaciados. Las noches son tímidas e intrépidas al mismo tiempo. Me gusta ver el sublime encanto que se deshace entre la rapaz infinitud de tanto negro. Me fascina la sensación de sentirme atrapado por su aterradora inocencia. Muchas noches me levanto y me asomo incauto en el balcón, a mirar hacia afuera, sólo a mirar. Y me dejo acariciar por su sedosa vulnerabilidad y olfateo el pánico que hay afuera y veo de lejos el peligro de esa nocturnidad a la que casi nunca estoy expuesto. Y siento el poco riesgo que he tenido en mi vida. Y me da vergüenza la poca calle que he llevado. Quizás por eso me gusta mirar a través de ellos. Veo la noche desde arriba, desde la distancia y me resulta excitante lo devastadora que puede llegara ser. Me encantan los balcones a la medianoche porque siempre entonan las apacibles pulsaciones de eso inminente que no sé qué es y que está afuera y que nunca termino por descubrir.

José Roberto Coppola

21 comentarios:

Orologiaio dijo...

Y en veranito se está más a gusto...

:)

Noelplebeyo dijo...

Prolongación de lo que hay en lo interior...

saludos

Rous dijo...

de acuerdo con Noelplebeyo!!!!

es sentir la seguridad de estar en casa y la libertad, de la calle, al miemso tiempo.
un abrazo

Juan dijo...

Yo como vivo en casa no tengo balcón pero cuando vivia en el departamento no habia mejor cosa que salir al balcon y mirar los jardines de la embajada de EEUU que tenia de vista. Genial la entrada de hoy , me encanto!

besos!

Juancho!

Donce dijo...

La noche siempre huele a frescura, y aunque en ocasiones viene cargadita de "fantasmas", no la temo porque sé que los zombis de las mañanas son muuuucho más peligrosos (jeje).

Yo lo que quisiera es un balcón, que lo de tener solo ventanas me está haciendo tomar complejo de presentadora de telediarios -no sé si ahí les llamáis noticiarios-.

Un besote

Tony dijo...

Cuántos poetas suspiraron bajo un balcon....


un saludo

Extranjera dijo...

Yo amo los balcones, todos. Conoci el supuesto de Romeo y Julieta en Verona. Y aca no tengo balcones pero me siento en el murito de mi ventana para sentir la noche. Ojala la noche te traiga de regalo un dia de estos. Te extrano

Verònica dijo...

La aterradora inocencia de los balcones... en està entrada te sentì poesia, me gusta como lo escribis vos y a la vez lo pienso en verso...
Sentì un montòn estas palabras y conozco la sensaciòn, la noche y la ciudad vistas desde un punto casi-ajeno. besos! Vero.

Libelula dijo...

Wow! hoy encontre dos escritos que me hicieron sentir muchas cosas, uno es el tuyo.
un beso

Nuria K. dijo...

Siento que el encanto está ahí, en lo que está por develarse, en lo desconocido, en el secreto tan oculto de la oscuridad. De día, seguramente aquel balcón se tranforma en un simple piso de cemento con tristes barrotes de hirro. No? Saludos.

madamelulu dijo...

hay que habitar los balcones.

PAOLA dijo...

latir de los balcones huele a peligro, a vacío, a dominar la caída libre de nuestrso miedos.
Los balcones a medianoche se pueblan d e fantasmas.
Y desde esos balcones te arrojo una palabra que danzará una frenética ritualidad de gestos inconclusos , un poema desarmado para que entero respire en tu presencia

Vanesa dijo...

Me gusta leerte así José....te siento como renovado..con nuevas energías con nuevas ilusiones...estaré equivocada? quizás es que es así como te quiero leer...Un abrazo

Terapia de piso dijo...

Orologiaio: seguro.
Noel: una extensión muy oscura.
Rous: la noble curiosidad del noble.
Juan: sal a los balcones a la medianoche... cuando tengas la oportunidad.
Donce: curiosa tu idea.
Tony: y en ellos.
Extranjera: un gran regalo.
Vero: gracias, casi ajeno pero cercano al mismo tiempo.
Libélula: gracias.
Nuria: el lo inminente.
Lulú: hay que asomarse en ellos.
Paola: a mucho vacío.

Saludos a todos y gracias por pasar.

José Roberto Coppola

g. dijo...

Hermoso texto, realmente. Las imagenes y los sentires desde un balcón en lo alto la verdad que son muy buenas, me ha pasado.
Saludos.

Cesc dijo...

Son como dos mundos difernciados, el interior y el exterior, pero que se complementan perfectamente.

Saludos

Toxicosmos dijo...

A medianoche se ve todo más hermoso, sobre todo caminar sólo por la ciudad y ver la luz que llega a la calle a través de los balcones.

Saludos.

Gastón dijo...

Bueno, vos sabés del disfrute de mi balcón ciudadano desde la altura exacta de un séptimo piso, instalado en un buen sillón y con una copa exquisita de un buen vino mientras al aire puro me distancia de la ciudad loca que sigue corriendo allá abajo.

Abrazo de Romeo

Mr Blueberry dijo...

Muy bueno tío...De pequeño me encantaba quedarme dormido mientras miraba de noche por la ventana...A cada uno le toca una vida, pero es fundamental ser consciente de que hay muchas otras vidas que no son como la nuestra y que están ahí...Abrazotes

Na dijo...

A mi también me encanta salir a los balcones, cuanto más altos, mejor. Es otro punto de vista, quizas acotumbrada a mirar las cosas inclinando la cabeza hacia arriba, es bueno cada tanto verlas de frente o inclinando la cabeza hacia abajo.

Terapia de piso dijo...

G: coincidimos en los balcones a la media noche.
Cesc: y a veces no sabes cuál es cuál.
Toxicosmos: sería excitante por lo peligroso.
Gastón: a disfrutarlo, sibarita.
Mr Blueberry: vidas afuera, como las nuestras, distintas, alegres, tristes. Vidas con su historia.
Na: hay que cambiar la forma de ver.

Saludos.

José Roberto Coppola