martes, 9 de junio de 2009

Terapia en un helipuerto


No sé si era la helada brisa o el Chardonnay que hacía arder mis mejillas. Estaba yo allí, acostado con el vértigo en el estómago en el medio de la pista de aterrizaje de helicópteros, mirando el cielo que estaba desordenado de nubes como las pelusas blancas arrojadas por un ventilador. Con el frío de los lugares vacíos azotándome el cuerpo trataba de buscar mi horizonte, pensaba si conseguiría yo algún día dónde aterrizar. Cada tanto mojaba mi garganta con pases de vino blanco, me sentía como uno de esos borrachos que habitan bares que huelen a peligro. Calentaba con mi néctar francés mi vida llena de neblina. Y con ese sentimiento de decadencia me abrochaba más el abrigo gris como buscando que éste me abrazara. La brisa gélida me electrificaba el cabello, se me metía debajo de sobretodo de lana, me llegaba a los huesos. Me estaba congelando. Me estaba perdiendo en mi futuro sin puerto. Un escalofrío me sacudía los poros. Estaba asustado. No sé si sentía miedo por el frío o por no saber a dónde iba yo con mi vida o a dónde mi vida me estaba llevando.

José Roberto Coppola

"Los dientes castañean de frío, a veces, y a veces de temor, porque el frío y el miedo se parecen"

Héctor Abad Faciolince

17 comentarios:

Noelplebeyo dijo...

A veces perder la noción de donde se está , sirve para ver todo mejor.

VITOCHAS dijo...

no entendí pero estuvo entretenido

Iván Cárdenes dijo...

¿Temeroso y desubicado por el alcohol o quizás al sentirse sin lugar, con miedo y frío se recurre a la bebida?

Natalia Astúa Castillo (Natalia Astuácas) dijo...

Eso fue una auténtica terapia de piso ¿no?...
Un fuerte abrazo, cuidate mucho besitos.

Paula Daiana dijo...

Muy cierto, el frío y el miedo se parecen y más de una vez nos acompañan. A veces es cuestión de combatirlos o al menos no sufrirlos tanto
Besos
Pau

Gastón dijo...

Son esos momentos en que la vida de uno comienza a girar y quizás llegamos a decubrir el centro de la misma

Vanesa dijo...

Esta terapia me gusta!...es una mezcla entre el sentido del peligro (un helipuerto!) y el sentido de libertad de estar livianos en la mente y el corazon ( Seria el vino??) Que refrescante tu terapia con todo y nubes desordenadas con todo y el viento recordandote su fuerza...Un beso!

Soledad dijo...

la vida es así...
a veces (unas pocas) uno se siente confortable...abrigado, frente al hogar y con copa de cognac.

casi siempre estamos en el helipuerto...muertos de frío y medio borrachos, con vino que nos enfría las tripas...

Los humanos somos unos optimistas irremediables...por eso seguimos vivos... esperando el momento de cambiar la copa.

VALENTIN dijo...

el frio y el miedo se parecen??? mmmm, no lo habia pensado, lo desconocía, lo pensaré ...
Un abrazo cálido!!!!

P.E.P.E. ® dijo...

Cada dia me doy cuenta que la terapia de piso no tiene tiempo ni lugar...

Salud, por ello.

Un saludote, estimado José

Tony Amesty dijo...

Muy bueno.........la contemplación de esas nubes desordenadas nos traen planteamientos ordenados.

un abrazo

Galán de Barrio dijo...

Si bien todos tus textos suelen gustarme, éste me ha parecido el mejor de lo que he leído. Muy gráfico, metafórico, muy “teatral”, muy bueno.

Felicitaciones

Abrazo de borracho para curar el frío (o el miedo)

Juan Pablo Fernández-Feo dijo...

A mi es que me gusta no saber a dónde voy...
Saludines!

Orologiaio dijo...

La dolce vita... que a veces se torna amarga.

Doritos Ad Challenge dijo...

me llamó mucho a la atencion esta bueno eso

Terapia de piso dijo...

Noel: es verdad.
Vitochas: sigue intentando.
Iva: o por ambas?
Natalia: ciertamente.
Paula: a luchar pues!
Gaston: a veces gira mucho... y uno termina mareado y con la mirada dando vueltas.
Vanesa: animate a hacer una lgun dia y me cuentas.
Soledad: necesito ser mas optimista, es cierto.
Valentin: saludos.
Pepe: es asi. Salud!
Tony: de verdad eso quisiera.
Galan: gracias. Igual para ti.
Juan Pablo: sera que me sucede igual?
Orologiaio: deberia tornarse menos de lo habitual.
Doritos: animate.

Saludos a todos.

Jose Roberto Coppola

am dijo...

La frase del final es genial!